¿Este o Este?

DESMONTANDO LA FALACIA DE LA DERECHA Y LA IZQUIERDA.

Desde que era un jóven adolescente de 12 o 13 años siempre supe que la política de mi país era un fraude. Y que posicionarse políticamente bajo las denominaciones de "ser de derechas" o "ser de izquierdas" era algo que se presentaba como una falsa apariencia, con el objetivo de promover una disputa polarizante en la sociedad, pero que, tras el uso de esa apariencia, se encerraba sin embargo una cuestión mistérica profunda que había sido propagandísticamente transgredida con aviesas intenciones.

En una brújula está claro cual es el Norte, y cual es el Sur. El Este o el Oeste son una dirección u otra.. Pero caminando hacia el Este se llega al Oeste, y viceversa.

Para sentar las bases de esta exposición vamos a empezar por conocer qué significa realmente "derecha" y que significa realmente "izquierda". Ello nos ayudará a comprender que actualmente hacer dicha diferenciación no es más que un malicioso engaño fruto de la manipulación y la distorsión del lenguaje.

Ya que en esencia, en toda nuestra historia, en nuestro sistema de valores, todo se ha resumido a la visión necesariamente maniquea de aquello que es bueno, y aquello que es malo.

Y la base de nuestro pervertido estado de derecho mal llamado democrático es justificarlo todo en base al interés general, y a la búsqueda del bien común. Lo cual se traduce, y se entiende por dejar a la menor cantidad posible de gente jodida, y dejar a la menor cantidad posible de gente viviendo en el lujo. Para que la gran mayoría de gente restante quede generalmente desinteresada por pretender intercambiarse por cualquiera de ambos extremos.

El que está en el medio no envidia al pobre, ni se intercambiaría por él, y a la vez piensa que él no valdría para ser rico, asociando esa riqueza a, hablando en plata, ser un hijoputa sin escrúpulos, o bien un tío habilidoso con unas facultades extraordinarias que no le fueron dadas, y que jamás estarán a su alcance.

¿Pero que es realmente la derecha, y qué es realmente la izquierda?

En esa dicotomía entre lo que es bueno, y lo que es malo, nos encontramos irremediablemente por tener que partir desde los atávicos conceptos de Dios y de Satán. 
Y no de Dios como un señor con barba y pelo blanco, ni de Satán como un señor con cuernos, rabo y tridente.
Si no de Dios como energía creadora y dadora de vida, y Satán como su antagónica energía destructora y fagocitadora de vida, por ende, causante de muerte.

Entiéndanse como arquetipos modélicos que representan realidades de facto inherentes a todo lo que existe.

Veremos como al utilizar los términos "derecha e "izquierda", o dicho de otro modo, "diestra" y "siniestra", estamos indefectiblemente refiriéndonos a esos mismos conceptos atávicos ya mencionados, que son, la fuerza creadora de la vida, y la fuerza destructora de la muerte.

Cuestión presente, como no puede ser de otra manera, en todas las culturas alrededor del planeta, bajo diferentes nombres, pero muy similares o idénticos entendimientos.

Así pues, y dicho una vez más, para asegurar el entendimiento, referirse en política a "derecha" e "izquierda", no es si no otra manera de evocar dichas fuerzas.

¿Sorprende?

¿Qué fuerzas políticas son entonces las que trabajan a favor de la construcción de la vida?
¿Qué fuerzas políticas son entonces las que trabajan a favor de la destrucción de la vida?
¿Qué fuerzas políticas son entonces las que pendulan y oscilan balanceándose entre la destrucción y la construcción de la vida?

¿Qué es lo correcto?

¿Es necesario el balance?
¿Debe ocurrir ese balance, en caso de ser necesario mediante cambios bruscos de poder? O lo que es lo mismo, mediante grandes y rápidos azotes destructores y destructivos tras más o menos rápidos o lentos procesos constructores y constructivos.

¿Es posible que la derecha, entendida como fuerza constructora de vida se perpetúe eternamente? ¿Podría hacerlo sin llegar a marchitarse?
¿Es posible que la izquierda, entendida como fuerza destructora de vida se perpetúe eternamente? ¿Podría hacerlo sin consumirse?

Siempre se ha dicho que sólo un pequeño haz de luz basta para iluminar a las tinieblas, pero al mismo tiempo es sabido que sin tiniebla, la luz no tendría nada sobre lo que iluminar.

Nuevamente caemos en ancestrales dicotomías y antiguas cuestiones.

Hay algo en lo que también se coincide, no juzgues un libro por sus tapas. Y, por sus actos los conoceréis.

Apliquemos pues un juicio de valor tras aportar una serie de pruebas documentales sobre la realidad de diversos hechos, cuyos análisis nos conduzcan a la verdad, o la mejor interpretación posible de ella.

¿Qué partidos son de derechas? 
¿Qué partidos son de izquierdas?
¿Qué partidos pendulan entre ambas fuerzas desde el centro?
¿Existen partidos enteramente de derechas?
¿Existen partidos enteramente de izquierdas?

Considero que en este momento de la explicación, y de manera previa a la clasificación tras el aporte de evidencias, es necesario traer a colación otro importante factor simbólico sobre la política: Los colores.