Adictos.

Hace tiempo, que en mi línea habitual de gematría del castellano establecí como paradigma inamovible el pensar que la causa de las adicciones es la no dicción, o la no expresión de nuestro verdadero sentir.

Vivimos en una generación de putos y jodidos yonkis que no dicen lo que sienten.

Que no hacen lo que quieren.

Hay adictos de la marihuana, hay adictos del alcohol, adictos a las compras, adictos a las series violentas y sanguinolientas, adictos a programas de farándula de la televisión, adictos a los chismes y las críticas, adictos a la queja, adictos a la política, al fútbol y a la religión, adictos a la cocaína, adictos incluso al ibuprofeno, adictos a la música, adictos hasta a los adictos..

Aunque hay algunas adicciones menos insalubres que otras todas tienen en común una cosa.. Todo el que es adicto a algo, es en realidad adicto a la evasión.

A evadir afrontar la realidad, y a evadir enfrentarse a la verdad.

La verdad es que uno ha de hacer lo que le place, y la verdad es que uno sólo debería complacerse cuando causa placer, a si mismo y como consecuencia los que le rodean.

Así vemos parejas apagadas, matrimonios oscuros, y personas en penunmbra..

La humanidad parece por momentos estar saliendo de una tundra en la que ha permanecido en pena, tratando de sobrellevar en común una condena a costa de la felicidad plena por no apesadumbrar a los otros.

Así vemos gente que sueña una vida y no emprende el camino requerido para lograrla porque hay gente en su entorno que no quiere que transcurra esa senda..

Quizás sólo sean adictos a la queja, o a la envidia que bajo la ideación de temer afrontar su propio fracaso por no haber llevado su vida soñada, no quieran que su allegado lo logre..

O quizás sólo es una costumbre, o incluso quizás nadie quiera impedir que los demás logren sus sueños y el que logra a hacerlo se ve envuelto en una paranoica sensación de culpa que le dice que hay gente que le envidiará o le maldecirá si logra emprender su camino.

En cualquier caso es evidente que la inmensa mayoría de la gente no dice. No dice lo que siente realmente, y no hace lo que quiere realmente.

Es posible que haya un número más grande de personas que ni siquiera se han planteado cómo sería su vida soñada que el numero de los que si lo han hecho.

Puede que ni siquiera se hayan tomado el tiempo para fantasear con su diseño..

Quizás hayan asumido que todo irá llegando sin remedio y la única seguridad que tengan sea esa. Y no harán nada por despertar de ese mal sueño al sueño de las posibilidades infinitas.. Muchas son tan remotas que son casi imposibles. Si.

Pero muchas otras no lo son.

Cuando uno se despega de la alucinación colectiva, de ese extraño trance de ese mundo de adictos, entonces sucede lo mismo..

Todo va llegando sin remedio, y todo lo que llega es un remedio.

Cosas que hacen falta que vengan o sucedan vendrán y sucederá, a menudo de una forma parecida a como fueron diseñadas por uno mismo cuando se requirieron. Esa es la magia.

Todo es un regalo.

No hay lugar para la queja, el reproche, o la envidia.

Todo lo que se tenía que decir ha sido dicho, aunque solo sea interiormente, aceptar la verdad en el interior de uno es sinónimo de exteriorizarla.

La verdad es hacer lo que te place, y sentirte complacido causando placer.

Todo viene entonces..

Sin embargo, la mayoría de mis semejantes comparten una de las peores adicciones que conozco y existen.

La adicción a las redes sociales en su smartphone.

Bastantes de ellos han llegado a lo que podría denominarse la fase aguda de la adicción.

Que es cuando la mente del adicto se desdobla y recrea un alter-ego virtual.

En esta fase de la adicción el adicto vive la mayor parte de su tiempo bajo la proyección de su ‘yo virtual’, e incluso piensa bajo esta reproducción duplicada de su propio ser.

En lo cotidiano piensa como pensaría en las redes sociales, vive situaciones tal y como las experimentaría en redes sociales.

Pero no lo hace todo el tiempo, lo que a menudo le causa estrés y ansiedad.

Cuando piensa con su propio yo fuera del mundo virtual no se reconoce como su propio yo, aunque parecidos, no son idénticos.

De hecho con el tiempo, el yo verdadero va mermando sus facultades, y con ellas la más importante, la facultad del bienestar por su propia naturalidad.

Es un proceso degenerativo en el que una personalidad reemplaza a la otra.

Y es un proceso muy sutil. Difícil de explicar y de reconocer en uno mismo. Y fácil de aceptar y de normalizar, como consecuencia del momento que experimenta el ser humano en el mundo.

El alterego virtual nace como una extensión del ser, crece como una desconexión del ser y muere cuando el uso que se hace de las redes sociales se limita al trato real.

No sé si volveremos a conocer eso.

Mi manera de unificar el alterego virtual con el verdadero ser ha sido eliminar mis redes sociales.

Yo tenía un personaje que dedicaba su tiempo a expresarse ante los demás, expresaba mi mundo interior, quizás porque me apresaba mi mundo exterior.

En cualquier caso sentía una necesidad de expresarme, y tenía en la palma de mi mano la posibilidad de hacerlo en cualquier momento.

Y la posibilidad de ver en cualquier momento lo que cualquiera quisiera expresar.

Tenía la necesidad de decir cosas. Lo que no podía decir es que no estaba haciendo lo que de verdad quería hacer.

Repito.

Lo que no podía era decir es que no estaba haciendo lo que de verdad quería hacer.

Y si decía lo que no estaba haciendo lo que de verdad quería hacer era porque no me estaba atreviendo a hacer lo que de verdad quería hacer, y lo que de verdad quería ser.

Porque estaba perdiendo el tiempo siendo una imagen virtual, siendo un alterego ilusorio que me alejaba de mi verdadero yo.

Alguien que ya está expresado dentro de si mismo.

Yo ya no soy una prisión en la que habito.

Yo puedo hacer todo lo que quiera y pueda hacer.

No tengo tiempo para alimentar a un doble.

Así que así estamos, o mejor dicho, estoy, de nuevo en la fase uno de la adicción a internet, fuera de la fase crítica.

Siendo un usuario, que no tiene una cuenta para un perfil en una red social.

Si volviera atrás, si volviera a estar en una red social..

Es probable que en poco más de un mes diera lugar a otro desdoblamiento involuntario pero inevitable de mi alterego virtual.

Alguien con necesidades ficticias y poco meditadas, alguien con mono por mirar notificaciones, mensajes, actualizaciones, fotos, perfiles, noticias, sobreexposición a los estragos que causa la publicidad..

Uh!

Que poco me apetece..

Por eso un saludo a la gente que no está en fase de sueño profundo.

Que ha diseñado su sueño y lo construye, que no se deja abandonar en los incontrolables devenires de la rutina incontrolada..

En fin.

Un saludo al verdadero ser que se siente pleno.

Que recuerda que cuando habla con otro cara a cara habla consigo mismo en realidad, y se autoexperimenta en cada relación bajo la confianza de que todo está bien y no hay problema.

Así fui una vez, así viví una vez, y poco a poco, alejado de los artificios modernos y moderándolos, voy volviendo a vivir así.

Me estoy reviviendo en mi mejor versión.

Voy a volver a iluminarme, y voy a permanecer así, es un decreto.

Presente continuo.

Está tó dicho.

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