Autocensura

ALERTA EXPOILER: LARGA REFLÉXIÓN NOCTÁMBULA MEDITADA PENSADA EN VOZ ESCRITA.

Hace tiempo, recuerdo que Sara hizo un video en el que hablaba de Las tres puertas de los templos, y de las columnas de Jakim Y Boaz..

A continuación compartiré una historia:

Hace tiempo, cometí el gran error de dividir la vida entre el amor y el miedo. Y eso me hizo mal.

Creo que todo en esta vida está hecho de símbolos.

Realmente creo, que esas dos columnas hacen tres puertas. Dos hacen tres, no hay dos sin tres.

Si coges el amor y le pones dos columnas te quedarán tres puertas. A la de la derecha la llamarás amor, y quizás le asignarás el Sol, a la de la izquierda le llamarás miedo y quizá le asignarás la Luna.. O quizás al amor, al miedo, a la Luna y al Sol los coloques en otros lugares y de otras maneras entre si.. Pero a la puerta de en medio, en el mejor de los casos quizás la considerarás poco amor, o incertidumbre o mediocridad.

La realidad es que no hay amor ni miedo como polos opuestos y diferenciados. Eso es una ilusión más que perder.

Hay amor. Nada más. Si crees que tu amor está separado del miedo, querrás entrar al templo por la puerta del amor. Quizás eso sea muy soberbio, Pensar de uno mismo que ya ha logrado estar en el amor, en las más altas graduaciones de amor, separado del miedo, manifestándose como su adversario. como su opositor. Eso denota, de hecho una gran escasez de amor. ¿Cómo alguien que se sienta tan amoroso podría entonces ser un adversario y un opositor? Debería dar de sí mismo el suficiente amor de si mismo a todo ser que osara entrar por la puerta del miedo, para que este comprenda que ha de entrar por la única puerta del amor, por el bien del amor mismo..

Tod@s ya estaremos, al leer este texto entendiendo la verdad, no hay dualidad, el miedo sólo es escasez o cuasi-ausencia de amor, según el grado. Incluso oposición y rechazo a este. Todo es amor en realidad, No hay dos polos. Quizás comprender esto sea entrar por la puerta grande al templo.. O, si ya nacimos en ese templo, salir por la puerta grande al comprenderlo.

Vencer esa dualidad es unificarse con ella para ser sin ella.

Como dijo LaoTse, como dijo Thot, todas las paradojas son reconciliables.

Se me ha estado presentando muchos años esa paradoja de la dualidad entre el miedo y el amor.

Y pensaba escribir más pero he buscado una mierda que dice que el sufijo -cio o -ción expresa "acción", en sustantivos derivados de verbos como, asun ción, produc ción , coc ción

Entonces ser-vi-cio.. Es como ser y hacer lo que has visto.. Por eso nos damos tan mal servicio los unos a los otros, porque hemos visto y vemos mucha mierda... Queremos servirnos con un buen servicio. Pero somos vicio por lo malo que hemos visto y ya no nos sale..

¿?

Peero que, si vuelvo de nuevo a reconstruir la dualidad, puedo elaborar el paradigma de que esa gran puerta central sólo supone el punto cero, y realmente es ausencia de miedo, y también ausencia de amor, De nuevo puedo situarme en ella, notar la indiferencia hacia esas dos polaridades causadas por la percepción emocional de un diseño mental, diseño mental que se retira ante el pálpito que suponen las emociones luchando en mi pecho. ¡Qué miedo debería darme no situarme en el amor para oponerme al miedo! ¡Qué miedo me daba hace un momento que mi miedo me invadiera y se proclamara vigente opositor al amor! Siendo yo el ser sintiente conquistado por él, con su consecuente malestar invadiendo mi pecho, y como se corona de nuevo el bienestar en él, ganando de nuevo la batalla, por el mero hecho de encontrar su oportunidad para hacerlo..

Y sin embargo.. Al fin triunfa la mente, expectante de cómo al fin son las emociones en el pecho las que toman el protagonismo de la consciencia que contiene mi ser. Al fin triunfa la mente que obtiene un descanso, un descanso bien merecido porque la batalla ya no se libra en mi cerebro, si no en mi corazón. Al fin ha dejado de ser el foco en el que sucede esa cíclica lucha de polaridades. No emite juicio, no le importa, nunca le importó, sólo ha estado siendo esclava de lo que el corazón decía. Defendiendo algo tan efímero como las ideas, los postulados, las posturas.. En el corazón no obstante no existe lugar para el raciocinio cuando el cerebro ha decidido no emitir un veredicto. En el corazón solamente hay energía que me sienta bien, o energía que me sienta mal. Y todos estos años mi corazón, haciéndome pensar a través de mi mente que era mi mente quién le tenía subyugado. Quién no le dejaba hacerse oír. No era cierto en absoluto. Mi propio corazón era quién estaba utilizando a la mente para co-rregir con ella. Ahora no es mi mente la que se corrige a sí misma. Ahora mi corazón es quien simplemente rige. Por que ha perdido el co- Por lo tanto ahora sólo es razón, no co-razón. Ha perdido su coraza, no necesita de un cerebro para acorazarse, ni blindarse. La razón la tuvo siempre, la lucha por el bienestar se disipa no obstante volviendo a deshacer el ideograma de las tres puertas. La elección entre el amor y el miedo era un recurso mental. El corazón nunca elige, sólo es. Cada pálpito que ha tenido, cada grito ahogado que ha dado, siempre tuvo la razón. Ese tren al que no me subí, ese beso que no dí, esa palabra que dije. Fue un engaño. Un secuestro. Fue echarle un pulso al impulso natural que sentí, y reprimir ese deseo, apagar ese fuego, que no quisiera llamar innato, pero que se me queda corto llamar vital. Entonces.. ¿Para qué quiero yo tan siquiera volver al templo y contemplar esas tres puertas que dividen dos columnas si me sobra contemplarlo ya?

Creo que en resumen la espiritualidad es tan simple como eso, dejar que la mente se quede descansando mientras el corazón te siente lo que corresponda a cada situación.

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